Cómo se desarrolla la tolerancia — y qué significa eso

Tu cerebro se adapta rápidamente a los estimulantes.

Al principio, pequeñas cantidades se sienten fuertes. Pero con el uso repetido, el cerebro se vuelve menos sensible. Necesitas más para obtener el mismo efecto. A este proceso se le llama tolerancia.

Cuando la tolerancia empieza a desarrollarse, ocurren varios cambios — muchas veces sin que la persona lo note de inmediato:

Necesitas dosis más altas
La misma cantidad ya no produce el mismo efecto, por lo que la gente empieza a tomar más sin proponérselo.

Los síntomas del bajón se vuelven más intensos
Cuando el estimulante se pasa, el cerebro tiene dificultades para reequilibrarse, lo que provoca fatiga más fuerte, irritabilidad o niebla mental.

Aumenta el riesgo de adicción
Las subidas repetidas de dopamina entrenan al cerebro a esperar la droga, no solo a disfrutarla.

El juicio y el tiempo de reacción empeoran
Los estimulantes pueden ocultar la fatiga, creando la ilusión de un funcionamiento normal mientras la atención y la toma de decisiones se deterioran.

Los accidentes se vuelven más probables
La brecha entre qué tan alerta te sientes y qué tan alerta estás en realidad sigue ampliándose.

El uso se vuelve más frecuente
Los estimulantes empiezan a aparecer a horas más tempranas, noches más tardías o en situaciones donde antes no se usaban.

Lo que antes se sentía como un impulso ahora apenas se nota.
La tolerancia va empujando silenciosamente a las personas hacia patrones que no planearon — y que muchas veces no reconocen hasta que ocurre un susto serio, una violación o una llamada de atención.