
Cómo los estimulantes distorsionan la percepción del riesgo
Los estimulantes distorsionan la forma en que el cerebro interpreta el riesgo.
Bajo su influencia, el cerebro:
• subestima el peligro
• sobreestima la habilidad
• ignora las señales de advertencia tempranas
• estrecha el enfoque en visión de túnel
• reacciona más lentamente de lo que la persona cree
Esto crea una desconexión peligrosa.
Te sientes más capaz.
En realidad, estás menos seguro.
Esa brecha — entre la confianza y el rendimiento real — es la razón por la que los estimulantes aparecen en tantos incidentes prevenibles, incluidos choques, errores con equipos, distancias mal calculadas, reacciones tardías y fallas en tareas rutinarias.
La parte más peligrosa no es el aumento de energía en sí.
Es la falsa sensación de control que te convence de que no pasa nada… justo hasta que algo sale mal.