
Constructor de Plan de Afrontamiento
Un plan de afrontamiento funciona mejor cuando es simple, personal y realista. Esto no se trata de lo que debería funcionar, sino de lo que realmente harás cuando la presión aparezca.
Tu plan se enfoca en cinco áreas:
Tus principales detonantes
Algunos ejemplos incluyen turnos nocturnos, aislamiento, cambios de horario, estrés familiar o presión por rendir.
Tus señales de advertencia
Ejemplos incluyen irritabilidad, desconexión mental, depender de la cafeína para funcionar, ocultar el consumo o cambios de ánimo notorios.
Tus alternativas más seguras
Enumera las estrategias que usarás de forma realista cuando aumenten la fatiga o el estrés — no intenciones vagas, sino acciones concretas.
Tu sistema de responsabilidad
Una persona a la que puedas llamar o con la que puedas comunicarte antes de tomar una decisión riesgosa.
Tu línea clara
Un recordatorio directo de lo que está en juego:
“Este trabajo mantiene mi vida estable. Ningún estimulante vale perderlo.”
Construir este plan con anticipación te da opciones cuando la fatiga regresa — y siempre regresa.