Escenario – Marcus

Marcus es un conductor de larga distancia que cubre rutas regionales con ventanas de entrega muy ajustadas.

Ha sido una etapa dura.
Dos semanas de salidas temprano.
Un cambio de horario que le recortó el sueño.
Despacho pidiéndole flexibilidad “solo esta vez”.

Marcus no está buscando drogarse.
Está buscando sobrevivir la semana.

Una tarde, funcionando con apenas cuatro horas de sueño interrumpido, siente el desgaste conocido — párpados pesados, reacciones más lentas, irritación por el tráfico que normalmente no le afectaría tanto.

En una parada para cargar combustible, se queda frente al mostrador más tiempo de lo habitual.

Bebidas energéticas.
Pastillas de cafeína.
Un suplemento que promete “enfoque limpio”.

No compra nada — pero nota que el pensamiento empieza a formarse:

“Solo necesito algo para salir adelante hoy.”

Más tarde esa noche, continúa sin detenerse, se salta un descanso y mantiene la radio alta para mantenerse alerta. Llega al patio sin incidentes, pero sabe que estuvo cerca. Una salida perdida. Una reacción tardía al tráfico que frenó. Nada reportable — solo lo suficiente para dejarlo inquieto.

A la mañana siguiente, ya en casa, Marcus no puede sacarse una idea de la cabeza:
Si esto sigue así, algo va a ceder.

Se da cuenta de que el riesgo no es una sola mala decisión.
Es el patrón que se está formando debajo.