La caída repentina

Los estimulantes te elevan rápido — pero te hacen caer aún más rápido.

Cuando el efecto del estimulante desaparece, el cerebro no vuelve suavemente a la normalidad. En lugar de eso, el rendimiento suele caer por debajo del nivel inicial, creando una caída repentina y peligrosa en el funcionamiento.

Esta caída suele incluir:

• Fatiga intensa que se siente peor que antes de usar el estimulante
• Niebla mental — pensamiento más lento, señales pasadas por alto, giros equivocados
• Irritabilidad o enojo repentino
• Bajón emocional, incluyendo ansiedad o estado de ánimo bajo sin una causa clara

Este es el momento en que las tareas rutinarias se vuelven riesgosas. Un simple cambio de carril, el tráfico que se desacelera o una respuesta tardía pueden convertirse en un error grave.

Lo que hace que esta caída sea especialmente peligrosa es el momento en que ocurre. A menudo aparece al final del turno, cuando la atención ya está exigida al máximo y el margen de error es mínimo.

El riesgo no es solo sentirse cansado.
Es estar cansado sin darte cuenta de lo deteriorado que estás.