Qué Pasa Si Tienes un Desliz (y Cómo Prevenirlo)

Los deslices ocurren — especialmente bajo fatiga, estrés, conflicto, soledad o presión por rendir.

Un desliz no te define.
Lo que sí importa es cómo respondes.

Si tienes un desliz:

• Detente de inmediato.
• No intentes “seguir adelante” — cada paso adicional aumenta el riesgo.
• Contacta a tu SAP (si estás bajo pruebas de seguimiento). Ellos determinan los próximos pasos, no tu empleador.
• Reinicia tus rutinas. Los deslices suelen venir de mal descanso, exceso de trabajo, comidas omitidas o estrés no atendido.
• Construye un plan de prevención con manejo de la fatiga, límites realistas de carga laboral, estrategias de energía más saludables y una persona con la que te comuniques regularmente.

Los deslices no arruinan carreras.
Ocultarlos sí.

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Cómo Prevenir Deslices Antes de que Empiecen

Rompe el ciclo del secreto.
Guardarte todo aumenta el riesgo. Hablar con un SAP, un consejero o una persona de confianza lo reduce.

Reconoce tus señales tempranas de advertencia.
Ejemplos incluyen saltarte el sueño, depender de la cafeína para funcionar, irritabilidad, desconexión mental, ocultar el estrés o pensar “solo esta vez”.
Detectarlas a tiempo previene errores.

Usa las alternativas más seguras que identificaste en el Capítulo 5.
Aquí es donde esas estrategias cuentan — para mantenerte despierto, estabilizar el estado de ánimo y manejar la presión de forma segura.

Construye estructura en tu semana.
La rutina protege al cerebro de decisiones impulsivas. Incluso rituales pequeños — comidas, descanso, movimiento, hidratación — marcan una diferencia medible.

Revísate después de turnos estresantes.
Pregúntate:
“¿Qué me drenó hoy?”
“¿Qué necesito esta noche para que mañana sea más seguro?”

Ese chequeo de un minuto puede prevenir problemas antes de que comiencen.

En resumen: un desliz no te define. Lo que importa es qué tan rápido respondes, qué tan honesto eres y qué tan preparado te vuelves para prevenir el siguiente.